Códigos QR en email marketing para pasar rápido del ordenador al móvil

Códigos QR en email marketing: cómo acortar el camino hacia la acción

Imagina una situación muy común: una persona abre tu newsletter en el ordenador, lee la oferta, revisa los detalles, pero la acción final tiene que hacerla desde el móvil. Debe mostrar un cupón en una tienda, guardar una entrada, pagar un pedido, abrir una app o acceder rápido a un formulario de registro. En ese momento, un enlace simple no siempre resulta cómodo: el usuario se lo reenvía por mensajería, lo copia en notas, abre el correo en el teléfono o deja la acción para más tarde.

Usuario escaneando un código QR desde un email abierto en la pantalla de un portátil
Un código QR ayuda a pasar de leer un email en escritorio a actuar desde el móvil sin copiar enlaces.

En escenarios así, el QR dentro del email deja de ser un adorno visual. Funciona como un puente entre pantallas: el usuario escanea el código con el teléfono directamente desde el mensaje y llega al instante a la página, la app, el formulario de pago, el PDF o la encuesta que necesita. Todo sucede sin pasos intermedios que suelen reducir la conversión.

En esta guía veremos cómo usar códigos QR en campañas de email para que ayuden de verdad al usuario y no solo ocupen espacio en el diseño. Hablaremos de los casos en los que un QR supera a un botón, de cuándo conviene duplicar enlace y código, de diseño, pruebas, analítica de escaneos y errores que merece la pena evitar.

Si ya utilizas email marketing para ventas, onboarding, soporte o eventos, un QR puede hacer que esos mensajes sean mucho más flexibles. Se nota sobre todo cuando la audiencia lee el correo en un dispositivo, pero completa la acción con mayor comodidad en otro. La persona no debería pensar cómo trasladar un enlace del portátil al teléfono. Ve una acción clara, escanea el código y continúa el recorrido donde le resulta más natural.

Si apenas estás probando este formato, empieza con un caso sencillo: crea un código QR para email, añádelo a tu próxima campaña, prueba el escaneo en distintos dispositivos y compara el resultado con envíos anteriores. Para una primera prueba no necesitas una integración técnica compleja: basta con un objetivo claro, una etiqueta comprensible y un enlace correcto.

A continuación no encontrarás ejemplos abstractos, sino enfoques prácticos para eCommerce, SaaS, eventos, productos educativos, soporte posventa y newsletters de contenido. Podrás adaptarlos a tu propia audiencia y entender dónde un QR simplifica realmente la interacción y dónde conviene mantener el botón clásico.

Por qué usar códigos QR en newsletters y emails

El email sigue siendo uno de los canales más estables para comunicarse con una audiencia. Por correo se envían promociones, entradas, instrucciones, confirmaciones de pedido, onboarding, invitaciones a webinars y ofertas personalizadas. Sin embargo, el mensaje no siempre coincide con el contexto en el que el usuario está listo para actuar. Puede estar leyendo la campaña en el ordenador del trabajo, pero querer pagar desde el móvil. Puede ver un cupón en su bandeja de entrada y usarlo después en una tienda física. Puede recibir un PDF que le resulta más cómodo abrir en el teléfono.

El código QR elimina la distancia entre “lo he leído” y “lo he hecho”. En lugar de pedir al usuario que copie una URL, busque el mismo email en otro dispositivo o se reenvíe el enlace, le das un atajo: abrir la cámara, apuntar al código y llegar a la acción. En muchos casos es más natural que pulsar un botón, especialmente cuando la acción final está vinculada al smartphone.

Lo importante es que el QR no compite con el email como canal. Amplía sus posibilidades. La newsletter sigue siendo el lugar donde explicas la propuesta, muestras el valor y aportas contexto. El QR se encarga del salto: a una página de pago, un formulario de registro, una app móvil, una página de cupón, una entrada o un archivo.

Por ejemplo, en un email promocional de una tienda online, el QR puede llevar a un cupón personal o a una página de recompra. En una confirmación de asistencia a un evento, puede abrir una entrada lista para mostrar en la puerta. En mensajes de servicio, puede dirigir a una guía, un video tutorial o un formulario de garantía. En cada caso, el usuario no solo recibe información: obtiene una ruta corta hacia el siguiente paso.

Por eso conviene ver los códigos QR en email marketing no como una moda, sino como una herramienta para resolver tareas concretas. Son útiles cuando reducen el recorrido hasta la acción, facilitan el cambio entre dispositivos o hacen que el email funcione también en escenarios offline.

Si trabajas con eventos, cupones o puntos de contacto presenciales, también te puede interesar revisar los recursos sobre códigos QR para eventos y diseño de códigos QR con marca. Complementan muy bien el formato email y ayudan a mantener una experiencia coherente en distintas etapas del recorrido del usuario.

Cuándo un QR en un email funciona mejor que un botón CTA

El botón CTA en un email es un elemento conocido y necesario. En la mayoría de campañas seguirá siendo la vía principal de conversión. Pero hay situaciones en las que el botón añade un paso extra porque no tiene en cuenta el dispositivo desde el que el usuario debe completar la acción. En esos casos, el código QR no sustituye una buena lógica de diseño de email: la adapta al comportamiento real de la persona.

El caso más evidente es un email abierto en escritorio con una acción que debe hacerse desde el móvil. Puede ser un pago móvil, guardar un cupón en Wallet, iniciar sesión en una app, abrir una ruta en mapas, escanear una entrada en el acceso o completar un formulario más cómodo desde el teléfono. En ese contexto, el botón lleva al usuario al navegador del ordenador; el QR lo traslada directamente al lugar donde la acción debe ocurrir.

Otro escenario aparece cuando varias personas pueden ver el mismo email. Por ejemplo, un empleado abre la invitación a un evento, pero otra persona debe registrarse. O una oferta familiar llega a una sola bandeja, aunque el cupón lo usará otro miembro de la familia. En lugar de reenviar el mensaje o copiar el enlace, basta con escanear el QR desde la pantalla. Es práctico tanto en entornos de oficina como en situaciones cotidianas.

El QR también es útil cuando el email puede imprimirse. Ocurre con vales, invitaciones, confirmaciones de reserva, instrucciones o materiales para reuniones presenciales. Al imprimir, el botón deja de ser funcional; el código QR sigue funcionando. Por eso se usa a menudo en emails que tienen vida más allá del cliente de correo: en papel o en la pantalla de otra persona.

También existe una opción intermedia: usar el QR junto al botón, no en su lugar. Por ejemplo, el botón principal puede abrir una página web, mientras que el QR lleva a la app móvil o a un cupón personal. Este enfoque ofrece elección al usuario y evita obligarlo a encajar en un único camino. La clave es explicar con claridad qué abre cada elemento.

Si quieres profundizar en los escenarios de marketing donde los QR influyen en el recorrido del usuario, te recomendamos leer la guía sobre cómo funcionan los códigos QR en marketing. Allí analizamos los saltos entre canales online y offline y las situaciones en las que un solo escaneo elimina varios pasos innecesarios.

Código QR y enlace en email: duplicar o elegir una sola opción

Cuando añades un QR a un email, aparece una pregunta muy práctica: ¿mantener el botón, sustituirlo por el código o usar ambos elementos? No hay una respuesta universal, porque la decisión depende del objetivo de la campaña, los dispositivos de la audiencia, el tipo de acción e incluso de lo familiarizados que estén tus suscriptores con el formato QR.

En la mayoría de campañas comerciales es más seguro no retirar el botón de inmediato. Si tu audiencia abre emails tanto en móvil como en escritorio, una parte hará clic en el CTA y otra escaneará el código. Así no creas una barrera artificial y permites que cada persona actúe de la forma más cómoda. Esto es especialmente importante en las primeras campañas con QR, cuando los usuarios aún no esperan encontrar un código en tus emails.

Cuándo mantener botón y código QR

La combinación de botón y QR funciona mejor cuando el comportamiento de la audiencia es mixto. Si el email se abre en ordenador, pero parte de las acciones se completan desde el móvil, el botón cubre el escenario de escritorio y el QR ofrece un salto directo al teléfono. Es una buena opción para cupones, pagos móviles, registros a eventos, descarga de apps o acceso al área personal.

Duplicar también ayuda cuando la campaña presenta por primera vez una nueva forma de interacción. El botón reduce el riesgo de confusión y el QR añade comodidad para quienes quieren continuar el recorrido en el smartphone. En ese caso, el texto puede ser simple: “Haz clic en el botón o escanea el QR para abrir la página en tu móvil”. Es suficiente para no sobrecargar el email con explicaciones.

Cuándo basta con usar solo el QR

Puedes usar únicamente el QR cuando la acción está casi por completo ligada al móvil o a un contexto presencial. Por ejemplo, si el código abre un cupón para mostrar en tienda, una entrada para acceder a un evento, un enlace para Apple Pay o Google Pay, una pantalla dentro de una app móvil o una autorización de un solo uso. En esos escenarios, el botón puede aportar poco e incluso generar dudas.

Un caso aparte son los enlaces personales o con caducidad. Si el QR lleva a una acción única que debe completarse desde un dispositivo concreto o dentro de una ventana de tiempo limitada, conviene no duplicarla con varios elementos salvo que haya una razón clara. Aquí importan la seguridad, el contexto y comprobar que el código abre exactamente la página que el usuario espera.

La regla general es sencilla: duplicar botón y QR no perjudica si ambos elementos tienen una función clara. Los problemas empiezan cuando el botón lleva a un sitio, el QR a otro y el texto del email no explica la diferencia. Antes de enviar, revisa no solo que todo funcione técnicamente, sino también la lógica: ¿entenderá el usuario qué ocurre después del clic o del escaneo?

Para ampliar el enfoque sobre comportamiento de usuarios y recorridos omnicanal, consulta el artículo “Códigos QR en marketing: cómo aumentar las ventas”. Te ayudará a ver el QR no como una pieza aislada del diseño, sino como parte de una ruta completa desde el primer contacto hasta la acción objetivo.

Cómo insertar un código QR en un email sin errores innecesarios

Si pensamos en un email como una pequeña página con su propio guion, el QR no debería aparecer al final del mensaje sin explicación. Debe estar conectado con una acción concreta: obtener un cupón, abrir una entrada, ir al pago, descargar un PDF, dejar una reseña o abrir una página en el móvil. Así el usuario entiende por qué escanear el código y el elemento no parece añadido al azar.

Antes de crear el QR, responde tres preguntas: qué acción debe realizar la persona, en qué dispositivo le resultará más cómodo hacerlo y qué verá después de escanear. Cuando esas respuestas están claras, la parte técnica se vuelve mucho más simple.

  1. Crea un QR para una acción específica. Entra en el generador de códigos QR para email de FbFast y añade el enlace a la página, promoción, formulario, PDF, entrada u otro recurso que debe abrirse tras el escaneo.
  2. Elige un formato de imagen que se muestre correctamente en email. Para la mayoría de campañas, PNG funciona bien; SVG es útil cuando necesitas escalado limpio. Evita JPEG, porque la compresión puede afectar la nitidez de los módulos pequeños y dificultar el escaneo.
  3. Coloca el QR cerca del contexto de la acción. Si se trata de un cupón, el código debe estar junto a la descripción del descuento. Si es una invitación, mejor incluirlo en el bloque con fecha, hora y detalles del evento. Si abre un PDF o un video, ubícalo junto a la explicación de lo que el usuario encontrará.
  4. Añade una etiqueta breve. Textos como “Escanea para abrir el cupón en tu móvil” o “Escanea el QR para acceder al PDF” eliminan la incertidumbre. Sin esa indicación, parte de los usuarios puede no entender qué ofrece el código.
  5. Envía un email de prueba y revísalo en condiciones reales. Abre el mensaje en un portátil, escanea el QR con el teléfono, prueba iPhone y Android, revisa la velocidad de carga de la página y confirma que el enlace lleva exactamente donde debe.

Para emails puntuales con un enlace estable, un QR estático puede ser suficiente. Pero si preparas una promoción, una serie de emails, una oferta de temporada o una campaña donde el enlace podría cambiar después del envío, conviene usar códigos QR dinámicos. Permiten actualizar la URL final sin reenviar el email y recoger analítica: número de escaneos, dispositivos, ubicación y evolución de la interacción.

El aspecto visual también importa. El código QR debe seguir siendo legible, pero no tiene por qué parecer una pieza negra y blanca colocada al azar. En una guía aparte reunimos recomendaciones sobre personalización segura, colores, logotipo y forma de los módulos: guía de diseño QR.

Diseño del QR en el email: tamaño, contraste y texto de apoyo

Un código QR puede ser técnicamente correcto y aun así no funcionar dentro de una campaña. A menudo el problema no está en el código, sino en su presentación: es demasiado pequeño, aparece sin contexto, tiene poco contraste o conduce a una página que se abre mal en el móvil. En email esto es especialmente crítico, porque el usuario no dedicará tiempo a adivinar qué debe hacer.

Empieza por el tamaño. Para la mayoría de emails, el mínimo práctico ronda los 200×200 píxeles, mientras que un tamaño cómodo está entre 250 y 300 píxeles. El código debe escanearse desde la pantalla de un portátil sin acercar el teléfono al monitor. Si el email puede imprimirse, prueba también la versión en papel, porque la calidad de impresión y el contraste influyen en la lectura.

El contraste debe ser suficiente. El clásico código negro sobre fondo blanco sigue siendo la opción más fiable. También puedes usar colores de marca, pero evita combinaciones demasiado claras, degradados de bajo contraste y fondos que impidan al escáner distinguir el código del diseño. Si añades un logotipo, no cubras zonas importantes y verifica siempre el resultado con varias cámaras.

El texto bajo el QR debe explicar no el hecho de escanear, sino el beneficio para el usuario. “Escanea el código QR” se entiende, pero aporta poco. Es mejor decir qué pasará después: “Abre el cupón en tu móvil”, “Guarda tu entrada”, “Accede a la guía PDF”, “Paga el pedido desde el teléfono”. Este enfoque vuelve la acción concreta y reduce las dudas.

La ubicación también importa. Si el QR queda lejos del CTA principal o no está conectado con el texto, puede percibirse como una ilustración secundaria. Lo que mejor funciona es un bloque con contexto breve, el código y una etiqueta clara. Si hay un botón cerca, explica la diferencia entre acciones: por ejemplo, el botón abre la página en el navegador y el QR ayuda a continuar desde el móvil.

Después del diseño, prueba el email como lo verá un suscriptor real. Envía una campaña de prueba, ábrela en Gmail, Apple Mail u otro cliente de correo, revisa escritorio y móvil, y escanea el código desde distintos ángulos. Este paso toma poco tiempo, pero suele revelar problemas que no aparecen en el editor del email.

Si quieres que el QR encaje con tu marca, revisa el material sobre diseño de códigos QR con logotipo, colores y forma. La personalización es útil cuando no perjudica la lectura y ayuda al usuario a confiar en el elemento dentro del email.

Casos prácticos de códigos QR en email marketing

Los códigos QR en email no tienen una única función universal. En distintas campañas pueden actuar como cupón, entrada, instrucción, formulario, página de pago, material formativo o vía para recoger feedback. Esa flexibilidad los hace útiles no solo en emails promocionales, sino también en mensajes de servicio, transaccionales y de contenido.

En eCommerce, un QR puede funcionar como continuación de la compra. Por ejemplo, después de un pedido, el cliente recibe un email con una oferta personal para un producto que complementa su compra anterior. El QR lleva a una página con el descuento ya aplicado o a un cupón que puede abrirse en tienda. Para ventas recurrentes, es una forma cómoda de acortar el recorrido entre interés y conversión.

En eventos, el código QR suele formar parte de la invitación. En el email puedes añadir un código con la entrada, la página de registro, la ruta hasta el lugar o el enlace a una sala de Zoom. Si el evento es presencial, ese QR se puede mostrar cómodamente en el acceso. Si es online, ayuda a abrir rápido la página adecuada en el teléfono cuando el correo quedó en el ordenador.

Para productos SaaS, el QR resulta útil en emails sobre nuevas funciones, onboarding o recogida de feedback. Por ejemplo, el usuario lee un anuncio en el ordenador de trabajo y el QR lo lleva a una demo breve, un formulario de valoración o un flujo móvil dentro de la app. Es práctico cuando no basta con comunicar una función y quieres acercar a la persona a probarla.

En soporte posventa, el QR ayuda a reducir adjuntos e instrucciones pesadas dentro del email. Tras una compra, puedes enviar un mensaje con un código hacia una guía PDF, un video de configuración, un formulario de activación de garantía o una página de soporte. El usuario abre los materiales desde el dispositivo que le resulte más cómodo y el email no se sobrecarga con archivos.

En proyectos educativos, el QR puede llevar a la primera lección, una guía de bienvenida, el programa del curso, una tarea o el grupo de participantes. En un email de bienvenida encaja especialmente bien: la persona recibe la confirmación, ve el siguiente paso con claridad y puede abrir los materiales en el móvil sin buscar un enlace dentro de un texto largo.

Para feedback, el QR reduce la fricción después de la interacción con el producto o servicio. Un email posterior a una entrega, consulta, evento o finalización de curso puede incluir un código hacia Google Review, Trustpilot, una encuesta breve o un formulario propio de valoración. Cuanto más corto sea el camino hasta la reseña, más probable es que el usuario la deje.

Todos estos casos se pueden adaptar al modelo concreto de cada negocio. Lo esencial es no añadir un QR “porque se ve moderno”, sino conectarlo con un momento real en el que escanear acorta el camino o facilita la acción. También analizamos ejemplos cercanos en la guía sobre códigos QR para eventos y en el artículo sobre analítica de interacción con QR.

Casos de uso de códigos QR en emails para ventas, eventos y soporte
Un mismo código QR puede abrir un cupón, una entrada, una guía, un formulario o una página de pago.

QR para contenido en email: PDF, videos, instrucciones y guías

Hay emails cuyo objetivo principal no es vender ni llevar rápido a un pedido, sino entregar contenido útil. Pueden ser instrucciones técnicas, PDF formativos, demos en video, presentaciones, documentos legales, certificados, garantías o materiales posteriores al registro. A primera vista, parece suficiente adjuntarlos al mensaje, pero en email no siempre es la mejor decisión.

Los adjuntos aumentan el peso del email, pueden afectar la entregabilidad, no siempre se abren bien en móvil y a menudo generan desconfianza si el usuario no esperaba un archivo. Además, una vez enviado el adjunto, ya no puedes actualizarlo. Si el PDF cambia o el video recibe una nueva versión, tendrás que enviar otro email.

El QR resuelve este problema de forma más limpia. El archivo o la página con materiales permanece en tu sitio web, en la nube o en un hub de contenido, y el email incluye un código con una explicación breve. El usuario lo escanea y abre la versión actual del material. El mensaje se mantiene ligero y el contenido queda disponible desde el dispositivo adecuado.

Para instrucciones en PDF, esto es especialmente cómodo después de comprar un producto o contratar un servicio. En lugar de un archivo adjunto, el usuario ve un QR claro: escanea y llega a la guía de montaje, configuración o activación. Si la guía se actualiza, puedes cambiar el enlace final en un código dinámico sin molestar al cliente con otro envío.

Para video, el QR funciona muy bien en escenarios educativos, SaaS y de servicio. Puede llevar a una página con una demo, un tutorial breve, un webinar grabado o un video que explique una nueva función. La persona lee el email en el ordenador, pero puede continuar la visualización desde el móvil, por ejemplo durante un desplazamiento o mientras configura el producto.

Para certificados, garantías y documentos personales, el QR permite no cargar el email con archivos y, al mismo tiempo, conservar un acceso personalizado. Después de una compra o de completar un curso, el usuario recibe un email con un código que abre su documento individual. Se ve ordenado, reduce el riesgo de perder el adjunto y facilita volver a acceder más adelante.

Si tu contenido es complejo o incluye varios materiales en un mismo flujo, es mejor que el QR lleve a una página hub en lugar de a un archivo aislado. Para eso puedes usar un QR para enlace hacia tu sitio, nube o página de contenido. En esa página puedes reunir PDF, videos, instrucciones, contactos de soporte y respuestas a preguntas frecuentes.

Los códigos QR dinámicos son especialmente útiles para contenido que cambia con el tiempo. Puedes sustituir un PDF, añadir un video nuevo, cambiar una página o redirigir a los usuarios a una versión actualizada de la guía incluso después de haber enviado el email. Para documentación, materiales educativos y promociones de temporada, esto reduce el riesgo de enlaces obsoletos.

Código QR en un email para abrir PDF, videos e instrucciones desde el móvil
Un QR permite compartir PDF, videos e instrucciones sin adjuntos pesados dentro del email.

Cómo combinar un QR en email con analítica

En el email marketing clásico se presta mucha atención a aperturas, clics, CTR y conversiones. Los códigos QR añaden otra capa: muestran cómo los usuarios pasan del mensaje a la acción cuando esa acción no ocurre mediante un clic tradicional, sino a través de un escaneo. Es especialmente valioso en campañas donde el email se abre en ordenador y el recorrido termina en el móvil.

Para medir la eficacia de los QR, conviene usar códigos dinámicos y etiquetas UTM. El QR dinámico registra el escaneo, mientras que las UTM ayudan a trasladar esos datos a tus sistemas de analítica. Así puedes separar el tráfico del botón y el del QR, comparar su comportamiento y entender qué elemento funciona mejor en cada caso.

En los informes no mires solo el número total de escaneos. Es útil comparar días y horas de actividad, dispositivos, ubicación, escaneos repetidos, campañas y emails en los que se utilizó el QR. Si el código lleva a un formulario, cupón o pago, analiza también cuántos escaneos terminaron en la acción objetivo.

Por ejemplo, si un QR en un email con cupón acumula muchos escaneos pero pocos usos, el problema puede no estar en el código, sino en la página posterior: formulario complejo, carga lenta, condiciones poco claras o falta de adaptación móvil. Si hay pocos escaneos, revisa la ubicación, el tamaño, el texto de apoyo y si el QR realmente aporta valor en ese escenario.

La analítica también permite probar variantes. En un email puedes comparar botón y QR; en el siguiente, cambiar el texto, la ubicación o la oferta. Para eventos, puedes ver cuándo la gente abre más a menudo su entrada. Para PDF, identificar qué materiales se escanean con más frecuencia. Para feedback, detectar qué momento posterior a la compra funciona mejor para pedir una reseña.

Para profundizar en la configuración de informes, lee los materiales sobre cómo conectar analítica a tus QR y sobre cómo integrar códigos QR con CRM o Google Analytics. En email marketing, esto permite evaluar no solo la apertura del mensaje, sino también la interacción real después del escaneo.

💡 Consejo: los códigos dinámicos creados en FbFast permiten recopilar analítica. Después de iniciar sesión, puedes consultar los datos de escaneo en tu panel y usarlos para mejorar las siguientes campañas.

Errores frecuentes al usar códigos QR en email

Incluso un QR útil puede no generar resultados si se añade sin contexto. El error más común es insertar el código en el email sin explicar qué abre. El usuario no debería adivinar si se trata de un cupón, un formulario, un PDF o una página de pago. Una etiqueta breve suele ser más importante que un diseño complejo.

El segundo error es usar un código demasiado pequeño o poco nítido. En el editor del email puede parecer correcto, pero después de adaptar la plantilla, comprimir la imagen o abrirla en otro cliente de correo, puede volverse difícil de escanear. Por eso conviene evitar JPEG y probar el email final, no solo el diseño.

El tercer error es dirigir el QR a una página que no está optimizada para móviles. Si el usuario escanea con el teléfono, espera una experiencia móvil rápida. Una página lenta, texto diminuto, un formulario largo o un pago incómodo pueden anular la ventaja del QR.

Otro problema es la falta de analítica. Si el QR es estático y no tiene etiquetas UTM, quizá no sepas si alguien lo escaneó. Para campañas de prueba o campañas importantes, es mejor incorporar medición desde el principio y no evaluar el rendimiento solo con suposiciones.

Por último, no conviene usar un QR donde no añade comodidad. Si el usuario ya abre el email en el móvil, un botón normal puede ser más rápido. En esos casos, el QR tiene sentido solo como opción adicional para escritorio o para un escenario offline.

Conclusión: cuándo un escaneo vale más que un clic

Los códigos QR en email marketing no sustituyen a los botones ni son decoración para la plantilla. Su valor está en ayudar al usuario a pasar a la acción en el contexto adecuado. Cuando el email se lee en un dispositivo y la acción debe completarse en otro, el QR elimina pasos y hace el recorrido más claro.

Encaja en cupones, pagos móviles, entradas, registros, materiales PDF, videos, feedback, garantías y flujos posteriores a la compra. Pero la pregunta clave siempre es la misma: ¿se lo pone más fácil al usuario? Si la respuesta es sí, merece la pena probar el QR. Si no, es mejor mantener el botón habitual o usar el código como opción complementaria.

Puedes empezar en pequeño. Elige un email en el que los usuarios suelen necesitar pasar al móvil, crea un código QR, añade una etiqueta clara, prueba el escaneo y observa el resultado. Después podrás extender el enfoque a otras campañas: eventos, promociones, newsletters de contenido, mensajes de servicio u onboarding.

Si necesitas empezar rápido, crea un código QR para email marketing en FbFast, pruébalo dentro del mensaje y añade analítica para ver no solo los envíos, sino también los escaneos reales.

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